Bibliotecas Humanas: un proyecto que convierte las historias de vida en conocimiento vivo
El proyecto Bibliotecas Humanas, liderado por la licenciatura en Literatura y Lengua Castellana de la Universidad del Quindío, se consolida como una de las iniciativas de extensión más significativas para el reconocimiento de los saberes cotidianos, la oralidad y el encuentro comunitario. Desde 2022, esta propuesta reúne a “libros humanos”, personas dispuestas a compartir conocimientos profundos surgidos de sus experiencias de vida, con lectores que los consultan a través del diálogo.
Según Lina Mariana Valencia Leguizamón, docente del programa y líder del proyecto, la esencia de esta iniciativa está en reconocer que “todas las personas tienen saberes importantes y, en muchas ocasiones, necesarios para otros. En la Biblioteca Humana, esos saberes se difunden por la oralidad, un canal digno, relevante y profundamente humano para transmitir conocimiento”. Menciona.

Las Bibliotecas Humanas funcionan como un espacio donde cada libro es una persona que comparte sus saberes durante sesiones de 20 minutos con grupos pequeños de lectores. Para ello, cada libro prepara una serie de subtemas que orientan la conversación, evitando que la experiencia se convierta en una conferencia y privilegiando la interacción directa.
Un espacio donde la palabra construye comunidad
Las dos versiones realizadas en 2022 y 2024 se llevaron a cabo en el Museo del Oro Quimbaya, aliado permanente del proyecto junto con la biblioteca de Comfenalco. Cada edición ha contado con cinco libros humanos, seleccionados por la relevancia social, emocional o cultural de sus historias. Entre ellos han participado cuidadores, deportistas, artistas, madres de personas con autismo y mujeres que han enfrentado enfermedades complejas.

Uno de los libros de la última versión fue Doña Fábiola Cardona, con el tema “Mi victoria sobre el cáncer de ovario, un camino de esperanza y resiliencia”. Lina Mariana recuerda este caso como profundamente conmovedor. “Fue un libro muy especial. Los lectores hacían preguntas que no alcanzaron a hacerles a personas queridas que ya no están. La conversación se convertía en un espacio íntimo, de reflexión y acompañamiento. Allí comprendimos que estos saberes no solo informan, también sanan”, relató.
Un trabajo colaborativo que forma a futuros docentes
Detrás de cada Biblioteca Humana existe un proceso de preparación que puede tardar semanas o meses. Los libros humanos participan en varias entrevistas para definir el enfoque de su historia y los subtemas que guiarán la consulta. Dependiendo del perfil de cada persona, estas sesiones pueden variar desde encuentros breves hasta diálogos profundos que requieren acompañamiento emocional y metodológico.
El proyecto cuenta con un equipo de docentes y estudiantes que hacen posible su ejecución. Lina Mariana destaca el trabajo de quienes apoyan la logística, la recepción de los asistentes, la escritura de reseñas, la fotografía y el acompañamiento a cada libro humano. “Es un trabajo en conjunto. Aunque yo coordino el proyecto, nada sería posible sin los profesores aliados y los estudiantes que acompañan a cada libro. Ellos son piezas clave y, además, futuros replicadores de esta experiencia en los lugares donde ejercerán como docentes o bibliotecarios”, afirmó.

Más allá del evento, las Bibliotecas Humanas buscan generar impacto social al reconocer el valor de las experiencias de vida, reivindicar la oralidad y promover espacios de escucha activa. La alma mater espera convertir este proyecto en una iniciativa anual, con el propósito de ampliar sus temas, sus voces y sus alcances comunitarios.
Fecha de publicación 10/11/2025
Última modificación 10/11/2025