Biodiversidad que sostiene la vida: la riqueza silvestre que habita el campus uniquindiano
Hoy 3 de marzo es el Día Mundial de la Vida Silvestre, y en la Universidad del Quindío celebramos la biodiversidad que contiene el campus y el Relicto Boscoso Cedro Rosado, que funciona como un pulmón en nuestro municipio brindando vida y equilibrio en el ecosistema. Tanto las plantas como los animales tienen múltiples beneficios para toda la humanidad, no obstante, hoy nos centraremos en la fauna silvestre, esa que permite equilibrar los ciclos de vida en cada territorio.
Pablo Andrés Zanabria Gil es docente del programa de Biología, líder del grupo de investigación Centro de Estudios e Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología (GIBUQ) y además es el coordinador y curador de la Colección de Mamíferos de la Uniquindío, que actualmente cuenta con aproximadamente 1540 ejemplares y 20 familias, siendo este un espacio de investigación y custodia animal para las futuras generaciones.

En el mundo animal existe una gran diferencia entre fauna doméstica y fauna silvestre. El docente Zanabria Gil explicó que la primera ha estado sometida a cambios, transformaciones y aprovechamiento del ser humano sacándola de su entorno natural; la segunda, en cambio, es aquella que nunca se ha sometido a un proceso ni de amansamiento ni adiestramiento ni domesticación, y sigue cumpliendo su rol natural dentro del ecosistema.
“Esta última es la que debemos conservar, porque hace parte de todos los ciclos biológicos naturales y es gracias a esta fauna silvestre que tenemos gran parte de los servicios ecosistémicos que nos benefician y que, a groso modo, son la polinización, regulación de enfermedades, dispersión de semillas y control de poblaciones y de plagas.
Es gracias a esta vida silvestre que tenemos muchas de las especies que estamos aprovechando, no sólo cárnicas o animales, sino también de flora. Más del 65% de la flora que consumismos es polinizada por abejas, murciélagos, colibríes, y algunos mamíferos y reptiles. El docente señaló que muchas de esas especies necesitan de un dispersor natural, es decir, de un animal que se lleve sus semillas. “Un ejemplo sencillo es cuando vamos caminando y nos cruzamos con un cadillo, este se nos pega al pantalón y luego, sin querer queriendo, lo dispersamos”.

Vida silvestre de la UQ
El campus de la universidad de los quindianos es uno de los pocos, a nivel Colombia, que cuenta con la fortuna de tener un relicto boscoso de 13.5 hectáreas. Este bosque, llamado Cedro Rosado, tiene como una de sus funciones oxigenar el espacio, brindar un entorno más saludable y ser casa de cientos de especies animales y vegetales.
Este espacio de protección ecosistémica es de gran importancia no sólo para la comunidad uniquindiana, sino también para la ciudadanía en general. Allí, mencionó Zanabria Gil, encontramos fauna remanente, es decir, aquella que no tuvo dónde más ir y se refugió en estos espacios boscosos para cumplir su ciclo de vida.
Dasyprocta punctata o guatín. Foto: Juan Carlos Ángel Jaramillo.
Un dato importante es que, en nuestro relicto boscoso, hay alrededor de 15 a 21 especies de murciélagos y también mamíferos terrestres como armadillos, zarigüeyas, guatines, perritos de monte, zorritos, murciélagos y muchas aves que cumplen su ciclo natural dentro de nuestro campus. Si nos fijáramos bien cuando caminamos la universidad, podríamos ser testigos de estos animales que son resilientes y resisten al convivir en un espacio que ha sido intervenido y transformado para los seres humanos.
Otro dato curioso, en palabras del coordinador de la Colección de Mamíferos, es que un solo individuo de murciélago insectívoro puede consumir hasta 500 zancudos por noche. ¿Qué pasaría si no tuviéramos con nosotros esos controladores de insectos?
Molossus molossus, murciélago insectívoro. Insectívoro. Foto: María Marín.
¿Qué podemos hacer para proteger y conservar la vida silvestre?
Una de las recomendaciones más importantes que mencionó el docente Zanabria es que la fauna silvestre no son las mascotas. La fauna silvestre está para ser admirada y protegida. Si en algún momento se puede hacer un aprovechamiento de esta, debe ser bajo los principios de la sustentabilidad.
Otra de ellas es que debemos cuidar la fauna silvestre de la fauna doméstica, ya que esta última se está convirtiendo en depredadora tope. Por eso es fundamental darles el lugar que les corresponden.
Y, finalmente, una acción fundamental que podemos hacer desde la academia es seguir investigando y aportando a la ciencia todo lo que más se puede sobre la vida silvestre y sus aspectos ecológicos, evolutivos y culturales que conectan y benefician todo el territorio.
Aramides cajaneus o chilacoa colinegra. Foto: Juan Carlos Ángel Jaramillo.
Fecha de publicación 03/03/2026
Última modificación 04/03/2026